Vivir con entusiasmo

Después de leer a muchos expertos he sintetizado sus ideas en una: tenemos que hacer de nuestra vida una obra de arte, eligiendo en cada instante la actitud más fantástica que podamos y con las circunstancias que nos tocan. En cada instante.

Vivida así, la vida es apasionante, brutal. Elegir nuestra actitud es la gran libertad y responsabilidad que tenemos los seres humanos. Ello implica esforzarte para ser la mejor persona que puedas llegar a ser y ayudar a los demás, no sólo económicamente, también con tiempo, hay demasiadas personas que viven bajo el umbral de la pobreza en términos de cariño, afecto, amabilidad, respeto. La vida es simple, no fácil, pero simple, pero nos encanta complicárnosla o que nos la compliquen.

La felicidad está en ser, no en tener. Se trata de luchar cada día para ser la mejor persona que puedes llegar a ser, pero la sociedad valora mucho el tener, los medios nos conducen a un consumismo sin freno, nos hemos vuelto indiferentes al sufrimiento de los demás, felicitamos a las personas por su coche, su reloj o su casa cuando en realidad deberíamos elogiar y admirar la amabilidad, la bondad, la alegría y otras virtudes que forman parte de la manera de ser de las personas. ¡Estamos muy ciegos!

A todos nos gustaría que el mundo fuera mejor, que no estuviera dominado por el egoísmo o la injusticia, pero debemos ser conscientes que sí podemos cambiar “nuestro mundo” siendo mejores personas. Lo único sobre lo que podemos influir es nuestra manera de ser, y que si queremos que el mundo sea mejor, lo único que está en nuestras manos es ser mejores personas, porque frente a los problemas, las preocupaciones y las injusticias, siempre existe el bálsamo de la ternura, la amabilidad, la generosidad, la integridad y tantas otras virtudes que sólo dependen de nosotros.

Victor Küppers
Doctor en Humanidades y Coach Motivacional 

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