La brecha digital Internet es un fenómeno mundial, y como tal alcanza a todos los continentes y países. Ninguno se escapa de su influencia, y aunque su crecimiento es acelerado y continuo en todas las latitudes, incluso en Latinoamérica, la diferencia entre la cantidad de usuarios entre Norteamérica y Latinoamérica sigue siendo enorme. Prácticamente el 70% de los pobladores de Norteamérica tienen acceso a Internet, mientras que en nuestro países sólo el 16% accede regularmente a Internet. Por otro lado, aunque cada año se dobla prácticamente la cantidad de internautas en el planeta, todavía navegar en Internet sigue siendo el privilegio de poco más del 16% de la población mundial. Es decir que por cada 16 habitantes que tienen acceso a la super carretera de la información, 84 todavía ni la conocen. Si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de estos habitantes son jóvenes y se encuentran ubicados en los países más pobres, podemos darnos cuenta a lo que nos referimos cuando hablamos de la “brecha digital”. Mientras un sector minoritario y privilegiado hace uso cotidiano de las facilidades que brinda Internet, ya sea para comunicarse o para ubicar información, investigar y estudiar, millones de habitantes siguen valiéndose de métodos arcaicos para desarrollar las mismas tareas. ¿Cómo afectará esta diferencia en el desarrollo futuro de los países? La buena noticia, para nosotros, podría ser que el número de usuarios se está incrementando casi a razón del 400% anual. Pero si queremos realmente disminuir la brecha tendríamos que subir dramáticamente esta cifra. Para ello es necesario que nuestros gobiernos salgan del letargo en que se encuentran y promuevan agresivas políticas de penetración, destinadas a bajar los precios e los equipos y las redes, facilitando el crecimiento de este rubro e insertándonos verdaderamente en la red mundial, ya no como acompañantes periféricos, sino como protagonistas.